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La peste negra


Entre los años 1346 y 1353 se produjo una de las mayores pandemias de la historia de Europa: la peste bubónica o peste negra, una infección producida por la bacteria Yersinia pestis. Este agente infeccioso es común en los roedores como, por ejemplo, las ratas negras (Rattus rattus). Esta rata es más sensible a la Yersinia pestis que la rata gris (Rattus norvegicus) y es la que se asociado con mayor frecuencia a la peste bubónica. El contagio a las personas se produce a través de un vector de transmisión que, en este caso, fueron las pulgas (Xenopsylla cheopis). Por medio de una picadura transmitían este microorganismo a los seres humanos. En el siglo XIV las ratas y las pulgas convivían con la población en las calles y las casas.

La peste tenían un periodo de incubación de entre 16 y 23 días. Los síntomas principales eran fiebre y la aparición de grandes abultamientos llamados bubones en el cuerpo, por eso se llama Peste bubónica. Solía matar al paciente en 3 a 5 días. La enfermedad podía también presentarse en otras variantes:
     Peste neumónica: cuando el agente infeccioso pasaba a los pulmones. Ésta es más peligrosa porque los enfermos eliminan Yersinia pestis al toser, hablar, etc. y otras personas se pueden infectar por vía respiratoria.
  Peste septicémica: cuando el agente infeccioso pasaba a la sangre produciendo manchas oscuras en la piel (de ahí la denominación de peste negra).

Se sabe que la peste bubónica se originó en Asia y llegó a Europa a través de los flujos comerciales. Hay cierta controversia en cuanto al número de víctimas que causó la enfermedad. Las más altas estiman que falleció el 60% de la población europea. Otras consideran que ese porcentaje solamente es válido para regiones especialmente afectadas, como puertos comerciales.

El sistema feudal entorno al que se organizaba la sociedad colapsó. La falta de mano de obra hizo que los salarios fueran más altos. Hubo una fuerte emigración del campo a las ciudades, lo que permitió a los campesinos que permanecieron en zonas rurales acceder a tierras abandonadas. La nobleza y el clero trataron de oponerse a estos cambios, produciendo rebeliones tanto en el campo como en las ciudades. Todo ello contribuyó a la transformación del sistema de organización social que desembocaría en el Renacimiento. El Decamerón de Giovanni Boccaccio se inicia con una descripción de esta plaga:

… los años habían llegado a los mil trescientos cuarenta y ocho, cuando en la egregia ciudad de Florencia… sobrevino la mortífera peste. La cual, por obra de cuerpos celestes o por nuestros inicuos actos, la justa ira de Dios envió sobre los mortales… fue originada unos años atrás en partes de Oriente, donde arrebató innumerable cantidad de vidas, desde allí… prosiguió devastadora hacia el Occidente…
No valía ninguna previsión ni providencia humana… limpiar la ciudad…prohibir que ningún enfermo entrara en la población…dar muchos consejos para conservar la salud…hacer actos píos invocando a Dios, procesiones ordenadas y otras maneras…
…Pero no ocurría como en Oriente, donde el verter sangre de la nariz era signo de muerte inmediata, sino aquí, al empezar la enfermedad, salíanles a hembras y varones unas hinchazones en las ingles y los sobacos que a veces alcanzaban el tamaño de una manzana común…se las llamaba bubas…iban surgiendo por todas partes del cuerpo manchas negras o lívidas, surgían en brazos, piernas y demás partes……eran signo de muerte inmediata.
Referencias:

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