Soy docente. Me preocupo por cómo enseño y cómo aprenden mis alumnos y, por lo tanto, creo que es importante estar abierto a nuevas tecnologías y metodologías que puedan ayudarnos a mejorar. Pero por desgracia, observo cierta tendencia en educación a prestar demasiada atención a determinados personajes que, lo mismo te hablan de digitalización de las aulas, como de metodologías revolucionarias, inteligencias múltiples... Una de esas nuevas grandes promesas es la neuroeducación, un término desvirtuado y que los “expertos” han decidido apropiarse. Un nuevo gesto de estrategia de mercadotecnia en el ámbito de la educación. Abundan las ponencias y congresos de neuroeducación y, en la inmensa mayoría de los casos, los participantes carecen de ningún tipo de formación en medicina o psicología que les acredite para impartir cátedra en este campo. Todo su discurso se suele basar, en el mejor de los casos, en experiencias personales. En ningún caso hay detrás un estudio serio con una cont...