Ir al contenido principal

Proporción y belleza

 

Lo que actualmente se entiende bello puede distar mucho de lo que hace una época no tan lejana se consideraba como tal. No cabe duda de que la belleza es algo subjetivo. Sin embargo, parece existir una serie de patrones sobre los cuales un grupo de personas de una misma sociedad suele coincidir en que algo es estético o bello. Estos patrones forman parte de lo que conocemos como canon de belleza y está ligado al contexto social e histórico en el que nos encontremos. Cuando se trata de objetivar o analizar desde una perspectiva científica una cuestión subjetiva, surge la necesidad de cuantificarla de alguna forma o, al menos, se abandona cierta subjetividad parametrizándola en función de una serie de cualidades que debería tener. Por ejemplo, el número áureo, presente tanto en la naturaleza como en el arte, como los que podemos encontrar en la Gioconda de Leonardo Da Vinci (siglo XVI) o el Partenón en Atenas (Siglo V a.C.).


Lo mismo ocurre con la filosofía. Cuando el ser humano se pregunta por fenómenos que ocurren a su alrededor y trata de dar respuesta a ello, se acude a la ciencia que trata dicha cuestión. A lo largo de la historia, la rama del conocimiento que englobaba todas las preguntas que el ser humano se hacía era la filosofía. Muchos de los fenómenos que se observaban no tenían por qué tener una respuesta concreta (o no se disponía de los medios para poder hacerlo), al igual que ocurre con la belleza. Lo que para uno es bello, no lo tiene que ser para otro. Cuando los avances tecnológicos y científicos comenzaron a dar respuesta a muchas de esas cuestiones filosóficas, las disciplinas científicas que conocemos actualmente surgieron.

Sin embargo, hoy en día siguen existiendo muchas preguntas a las que se responden desde la filosofía y no tienen respuestas cerradas. Cuando damos respuesta a preguntas surgen nuevas preguntas que deben ser respondidas y éstas pueden abordarse desde diferentes perspectivas, las cuales están condicionadas por un contexto histórico y social.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El jogo bonito

El 31 de mayo de 1998 el viejo San Mamés acogió un partido para la historia. Uno de esos encuentros con los que fantaseaba hasta entonces (con tan solo diez primaveras en mi haber), pero que nunca pensé que pudieran llegar a darse. En un lado del campo jugadores míticos como Urrutia, Ziganda y Urzaiz defendían a mi Athletic. En el otro lado del campo la entonces tetracampeona del mundo, la canarinha, la todopoderosa selección de Brasil, con futbolistas de leyenda como Ronaldo, Bebeto, Rivaldo y Roberto Carlos. Desde entonces han pasado 21 años y este deporte ha cambiado en muchos aspectos, aunque no siempre para mejor. Por suerte, los nostálgicos del fútbol de antaño, subdesarrollado, sin tanta histeria colectiva ni especulación, disponemos de herramientas para regresar y revivir esos momentos que tanto nos hicieron disfrutar del fútbol. Precisamente, esta semana he encontrado la siguiente joya: El 3 de junio de 1997 las selecciones de Brasil y Francia disputaron en Lyon...

El colapso de la función de onda en física cuántica

  La física clásica está basada en el determinismo científico: las reglas que la rigen son capaces de determinar con exactitud una magnitud o propiedad, eliminando cualquier posibilidad al azar. La mecánica cuántica abandona esta idea, pues un sistema viene descrito por una función de onda la cual solo permite determinar características de ese sistema en términos probabilísticos . Por ejemplo, no se puede establecer con exactitud la posición de una partícula en un instante de tiempo concreto, sino la probabilidad de que se encuentre ahí al tomar la medida. En el momento en que se toma una medida, el estado sistema cambia instantáneamente. Cuando ese cambio está muy acentuado, se puede llegar a lo que se conoce como colapso de la función de onda: la función de onda del sistema cambia de forma abrupta. ¿Cómo se produce ese cambio? ¿Es aleatorio? ¿Por qué se tiene que trabajar en términos probabilísticos en una ciencia como es la física? ¿Y si lo que consideramos hoy en día como aza...

Conocimiento y escritura

La escritura y el conocimiento van de la mano. Cuando escribimos, podemos expresar nuestras ideas y conocimientos de forma ordenada y duradera. Al mismo tiempo, la escritura tiene un impacto en la forma en que se guarda la información a lo largo de la historia. Nos permite conservar datos importantes y buscar información en libros u otras fuentes escritas, sin necesidad de memorizar todo. La escritura también afecta la forma en que aprendemos y compartimos conocimiento en la sociedad. Es distinto aprender de tradiciones orales limitadas, a tener acceso a libros y textos escritos que nos brindan mucha más información. La escritura nos ayuda a almacenar información de manera precisa y a compartir conocimiento de forma más eficiente. Además, la escritura es una base sólida de referencias. Al escribir textos claros y concisos, podemos preservar el conocimiento sin que se distorsione con el paso del tiempo. A diferencia de la transmisión oral, donde la información puede cambiar o perderse e...