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Luna


El Sistema Solar se formó hace 4600 millones de años a partir de la contracción de una nube de gas y polvo. En el centro se acumuló la mayor parte de la materia, dando lugar a la formación del sol. En otras zonas también se produjeron acumulaciones de materia que dió lugar a los planetas. Aproximadamente 100 millones de años después la Tierra recibió el impacto de un protoplaneta llamado Theia. La colisión hizo que parte de la materia de ambos planetas se uniese y que otra parte fuera expulsada al espacio. Se considera que la Luna se formó a partir de esa cantidad ingente de rocas que se separó tras el impacto. Así se convirtió en nuestro único satélite natural y, desde entonces, ejerce su influencia sobre la Tierra.

Una de sus efectos más evidentes es la existencia de las mareas debido a la atracción gravitatoria. Como consecuencia, en la zona de la Tierra más cercana a la Luna se produce una elevación del nivel del mar. Además, en la cara opuesta, dado que la atracción de la Luna es menor, el agua también se eleva, produciendo simultáneamente dos mareas altas en ambos lados del diámetro de la Tierra.

A medida que la Tierra rota, esas zonas van cambiando, produciendo el fenómeno de las mareas.

Otro efecto importante es la estabilización del eje de rotación de la Tierra. El movimiento de la Luna mantiene la inclinación del eje en aproximadamente 23,5º respecto al plano de su órbita. Esta inclinación es la responsable de la existencia de las cuatro estaciones del año como las cononcemos. Sin la Luna el movimiento de precesión de la Tierra se ralentizará y, como consecuencia, se perdería la estabilidad del eje de rotación terrestre.

La presencia de la Luna, al estabilizar el eje de rotación, afecta a los ciclos de Milankovitch. Ya se ha mencionado el movimiento de precesión, que completa un ciclo cada 25776 años. También se da el fenómeno de oblicuidad, que hace que el eje de rotación varíe su inclinación entre 22,1º y 24,5º en un periodo de 41000 años. Por último, la excentricidad de la órbita, que también cambia, de modo que la distancia Tierra-Sol varía entre 129 y 187 millones de kilómetros.

Referencias:




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